jueves, 7 de marzo de 2013

DEJANDO SEMILLAS PARA LA TRANSFORMACIÓN UNIVERSITARIA




Una vez finalizado el estudio y  análisis  en este importante espacio de diálogo sobre las  ideas presentadas por los invitados que disertaron en el en el Primer Foro Mundial por la Transformación Universitaria;  es necesario  dar un fuerte aplauso a la iniciativa de crear  espacios de debate,  dialogo y discusión de aprendizaje en esta importante  área. Las experiencias de los investigadores consientan y nos dejan excelente material para reflexionar en lo que debe ser la  verdadera transformación universitaria,  un punto de impulso  para alimentar una  de las prioridades de la transformación universitaria se centra en evitar el desencuentro, entrar en debate,  para la transformación, canalizar la capacidad formadora, creadora y asumir la formación humana integral que demandan nuestras universidades. Impulsar el Poder Popular, garantizando el derecho de todos a una educación universitaria de calidad.
 Partir del acrecentamiento presente en América Latina para avanzar colectivamente,  descolonizarnos,  mejorar el conocimiento en nuestras rutas históricas, producir conocimientos desde nuestras realidades, fortalecer las redes colectivas  nacionales   que afiancen las realidades culturales de nuestros pueblos, vincular la universidad con las necesidades del pueblo e intercambiar distintas visiones en torno a lo que debe ser la universidad, su relación con la sociedad, con la capacidad productiva y contribuir a la solución de los problemas del pueblo, sólo así se logra entrelazar la necesaria relación pueblo-universidad, el nacimiento de sociedades más justas, enmarcada en la necesidad de los pueblos, orientadas en  las demandas populares.
Para culminar coincido con las ideas planteado por los panelistas fundamentales del Foro: La Universidad debe constituirse como un espacio accesible a todos en un ambiente de tolerancia, libertad y democracia. Contribuir a construir una sociedad de iguales, eliminando toda forma de discriminación.  Enmarcada en los que el pueblos y las sociedades demandan, y entender que “No hay transformación universitaria si no hay, al mismo tiempo, cambios profundos en la forma del pensar de las partes involucradas; esta  podrá darse cuando se consiga dudar de las propias certezas y acabar con las posiciones estáticas y arrogantes. Ella debe nacer sobre todo en el pensamiento de los estudiantes”.
Esta semilla debe germinar en nuestro pensamiento y ahondar en la participación de todos en un proceso de hermandad que dirija nuestra universidad hacia la verdadera transformación que demanda el siglo XXI.

Danyra Pimentel

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